Siempre he escuchado los comentarios sobre la complejidad del “genero femenino”, existe un problema de lectura o más bien de interpretación. El punto es que las lecturas nunca son únicas e ahí la complejidad, existe una dictadura de las lecturas únicas. Lo diverso es casi siempre un motivo de miedo, la linealidad es siempre es un buen refugio. Algunos datos útiles sobre este fenómeno es examinar una cartera, observar el orden del escritorio del computador, o simplemente contar los adornos que lleva la “dama observada” en cuestión. Observar estos elementos es leer el cerebro, el problema es que se debe aprender el idioma de esta lectura. De este idioma hoy día solo aprenderemos un verbo llamado “repetición”. Propongo un ejercicio, cotidiano, fíjense cuantas veces ella escribe la misma cosa en la agenda, cuantas veces remarcan el lápiz en la misma letra, cuantas veces se equivocan en lo mismo, cuantas veces repiten lo mismo pensando que nunca lo han dicho. Son los núcleos, apretados, pequeños, energéticos, obsesivos, instintivos de la adaptación a nuestra civilizada vida de damas del buen actuar. Esos tics ridículos, son la evolución de nuestros instintos. Esos momentos ilógicos son la adaptación de nuestro cerebro lúdico a este tiempo de cajitas de metal. La definición de histeria es (Del fr. hystérie, y este del gr. ὑστέρα, matriz, víscera de la pelvis). Nos llaman histéricas, les puedo decir con plena conciencia que es completamente cierto, tenemos impulsos irrefrenables. Por supuesto totalmente incorrecto a los momentos de planificación y de momentos de imperturbable calma. Somos animales de improvisación de constante circularidad con barullos vivos de un espíritu dormido. He aquí algunos ejemplos, mi abuela que doblaba los mismos papeles de regalo, durante 10 años, conservando un armario de madera con una selección exhaustiva, de colores, tamaños, etc. Mi amiga coleccionaba errores amorosos en repetición, el mismo perfil de hombre, ultrasensibles, sin noción de responsabilidad, hermosas almas con un escaso espíritu de sobrevivencia, duración de la relaciones tres meses promedio, edad 32 años, numero del acto repetido, 10 veces. Mi madre tejía una bufanda desde hace un par de años nunca le gustaba el tamaño ni su forma, le agregaba nuevas texturas, nuevos colores, la transformaba, la volvía a tejer. Complejidades de un circular de mineral milenario. Actos congelados en espiral, repetitivos, impulsos para bailar una buena canción Daft Punk, repetitiva, mi pecho palpitaba como la bufanda de mi madre, cada vez igual cada vez diferente, un fractal brillante. Repetir es inútil por naturaleza, me lo han dicho más de una vez. El silencio que produce la repetición es una especie de zumbido sordo, un ritmo absolutamente indispensable a nuestra naturaleza simultanea y circular, una especie de templo. Resto de las acciones de tiempos largos de la cosecha de maíz y su faenas de largo aliento. Tiempos largos que al condensarlos y comprimidos se vuelven compulsiones puras, histerias. Y aquí estoy tratando terminar un informe sobre la rentabilidad de la empresa nueva en la cual estoy trabajando. Repito en esta tabla exel, las formulas, colores, puntos, como los papeles de regalo de mi abuela, solo que yo guardo todo esto en una carpeta y no en un armario.