Cuando nos miramos al espejo generalmente hay una sensación de que hay que arreglar un desperfecto, es como si una luz funcionara mal, o una ventana estuviera sucia, una canción sonara mal, entonces invitamos a la señora invención como protagonista.
Para algunos el espejo es un acto frívolo acto para las que lo ejecutan es la invención de las micro radios.

Suena la voz, a medida que me acomodo el pelo, unas trompetas a medida que lo peino y cada instrumento es la medida de un gesto, cual director que inicia los acordes de la orquesta. Hoy es un día de fiesta, sonidos de carnaval son los que vibran. Esta mi radio ya suena bien, sus acordes están afinados. Esta inmortalidad plástica tiene colores festivos.
Al caminar entre el carnaval y las micros, entre los tambores y los semáforos, entre la gente y los coros. Entre la teoría y la practica, entre lo que pensé y lo que paso, entre lo planifique y lo que sucedió. Escucho el coro de estas vidas paralelas.
Todas sus direcciones se condensan en un micro espacio, guardado de las agresiones del polvo y la humedad, un espacio tibio en que la melodía suena fuerte, es una petulante con personalidad de sobreviviente.
Ahí van ellas todas, sinfonías contemplativas de pianos interminables, agresivas de guitarras afiladas, alegres de tambores selváticos, todas simultaneas. Con pasos cortos, largos, pequeños, rápidos o ágiles, ahí están bailando entre si moviéndose juntas, llevando el ritmo en sus pasos.
Cuando sus movimientos son fluidos, se abren momentos de nula gravedad, viene primero el momento de los recuerdos, después el momento de los recuerdos traídos al presente y finalmente la espora blanca del hoy. Soplar ese segundo en el aire haciendo desaparecer el aliento en el espacio, es abrir dos mitades infinitas que separan el pasado del futuro y una línea tibia llamada presente.

continuara....se acercan los microvideos