Una simple discusión sobre la competitividad y el poder del conocimiento, exacerbo ciertos valores que no son masculinos por esencia, pero que en la repetición de palabras claves como “competitividad” y “poder del conocimiento”, se asocian a una carga histórica de dominio de ciertas instituciones que han tenido en sus jefaturas imágenes masculinas.
Entonces la interrogante se plantea, más que en un afán de deuda histórica, en un afán de comprensión de las diferencias que plantea el género en ciertos conceptos.
Por ejemplo es igual ser competitivo para un hombre que para una mujer, competimos bajo el mismo riel una misma pista o simplemente son frecuencias diferentes.
Quizá esta es una pregunta que suena a que fue antes el huevo o la gallina, para que se simplifique con hechos que usted mismo recuerde u observe en su entono más cercano.
Personalmente para revisititar lo femenino debo pensar a través de tres cerebros, de feminista uno de machista quizá asumido y uno de nuevo al cual simplemente lo llameramos cerebro de mujer.
Mi cerebro feminista caricaturizo los conceptos mencionados y los reduzco al hombre competitivo. El que se construye a si mismo como una flecha donde en la punta lleve los filosos conceptos del conocimiento. La caza a través del lanzar con su brazo articulado la filosa idea, hacia el blanco. Es que es inevitable no recordar ciertas discusiones donde este ejercicios de puntería y poder del conocimiento oficial es utilizado como un modo de competitividad un poco descarnada frente “al quien sabe más o quien sabe menos”.
Pero pensando con mi cerebro machista me di cuenta de que hay ciertos momentos en donde esta competitividad es constructiva, es decir guerras las conquistas, significan descubrir y habitar nuevos territorios. Por esta razón podríamos decir, que esta caza no es completamente detestable. Es como aceptar que Hitler tuvo una inteligencia de dominio de masas, sabiendo asimismo que mato a millares de judíos.
Finalmente mi cerebro de mujer que es el que reúne a los dos anteriores se pregunta como pueden existir instancias y momentos donde este poder del conocimiento se transforme en una colaboración y se asociada a la competitividad. Como se podría entender una competitividad colaborativa, donde no exista el enemigo realmente a humanidad se sitúe al centro de la interrogante.
Entonces como generar la apertura social en donde los profesores sean superados por sus alumnos.
¿Estamos en el momento donde estos polos puedan dirigirse a este centro?, ¿Se generan esas instancias? . No tengo respuesta simplemente conservo los tres cerebros que dilucidan algunas líneas sobre este asunto.